Cómo hacer fotos con poca luz

Hacer fotos en condiciones de luz escasa puede ser un reto para cualquier fotógrafo. Sin embargo, tienes a tu disposición varias formas de conseguir salir airoso.

Fotos con poca luz

No hay nada más importante que la luz a la hora de hacer fotografías. La propia etimología griega de la palabra quiere decir literalmente “pintar con luz” y todo el proceso de creación de la imagen tiene que ver con el paso de la luz por la lente y su llegada al sensor o a la película. De hecho, tener que hacer fotos cuando hay poca luz es uno de los problemas más habituales a los que nos tenemos que enfrentar y es algo mucho más común de lo que cabría pensar. No sólo ocurre cuando hacemos fotos de noche, sino también al hacer fotos en interiores (en museos, en iglesias, etc.) o a la sombra.

Una correcta exposición depende al final de la cantidad de luz que llega al sensor de la cámara. El problema de que haya poca luz implica que debemos jugar con los tres factores del triángulo de la exposición (apertura, tiempo e ISO) para conseguir la exposición adecuada. Podemos, por ejemplo, usar una apertura muy amplia. Cuanto más abramos el diafragma, más luz llegará al sensor. Así, es recomendable usar números f bajos: f/1.8, f/2, f/2.4, etc. Sin embargo, debemos tener en cuenta que esto reducirá nuestra profundidad de campo.

Otra opción es usar exposiciones más lentas, con lo que damos más tiempo a que la luz llegue al sensor. Para entenderlo esto a mí me parece muy visual el símil del grifo. Si queremos llenar un vaso de agua podemos abrir mucho el grifo durante un corto espacio de tiempo o abrirlo poco durante un largo periodo de tiempo. En fotografía hacemos lo mismo jugando con la apertura y el tiempo de exposición.

Aumentar el tiempo de exposición también tiene sus pegas. En este caso necesitamos reducir al mínimo el movimiento de la cámara para evitar las imágenes movidas. Además, si la foto la vamos a hacer con sujetos en movimiento, probablemente la foto sea un desastre. Es lo típico que suele pasar cuando usamos una cámara compacta o la cámara del móvil. Esas cámaras detectan que hay poca luz y aumentan el tiempo de exposición de forma automática. Si no queremos que esto ocurra es mejor moverse entre 1/100 y 1/200 segundos, aunque esto depende del movimiento que haya en la escena. No es lo mismo tratar de que quede enfocada una persona que posa para nosotros que un coche en marcha.

Para evitar el movimiento podemos usar un trípode, apoyar la cámara en una mesa o, si ninguna de esas soluciones son viables, echar mano de otros trucos como apoyarnos en una pared o buscar posturas en las que nuestro cuerpo esté estable. Abre las piernas, pega los brazos al cuerpo, sujeta bien la cámara… Si tienes que hacer una foto a baja altura, no te pongas en cuclillas. Es mejor que te arrodilles o que te sientes en el suelo directamente.

El tercer vértice del triángulo de la exposición es la ISO, que es una forma de potenciar la sensibilidad del sensor a la luz. Esto quiere decir que con la misma apertura y la misma velocidad de obturación podemos forzar al sensor a mostrarnos fotos más luminosas. Parece la solución perfecta, el problema es que cuanto mayor es la ISO, mayor es el ruido que tendrá la imagen final. Con cualquier cámara réflex actual deberías poder usar una sensibilidad de 400-800 ISO sin grandes problemas y, en algunos casos, incluso más. Debes conocer tu equipo para saber hasta dónde puedes forzar el sensor y recuerda nuestros consejos para hacer fotos a ISOs altas.

Un último apunte: el enfoque automático puede ser nuestro enemigo cuando hay poca luz. Si no hay suficiente contraste en la escena es posible que al sistema de le cueste encontrar el punto de enfoque. Si ves que tu cámara duda mucho a la hora de enfocar, pásate al enfoque manual. Será más lento, pero obtendrás mejores resultados. De nuevo, esto dependerá en gran medida de tu cámara y sus características.

La fotografía que tenéis al principio del post está realizada con una apertura de f/5.6, no especialmente amplia, un tiempo de exposición muy bajo 0,125 segundos (1/8) y una sensibilidad de 800 ISO.  El autor usó un objetivo Canon EF-S10-22mm f/3.5-4.5 USM y disparó con una distancia focal de 10 milímetros. Eso quiere decir que hubiese podido usar una apertura de f/3.5 si así lo hubiese querido. Sin embargo, prefirió cerrar la apertura y optar por usar una velocidad de obturación lenta y por aumentar la ISO.

Foto | Stig Nygaard